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Escrito por: Andrea Lara, Politóloga y Mg. en Gestión Política 

Cada día en los medios, aparece una noticia relacionada con la vulneración de los derechos de las mujeres. Con preocupante frecuencia resurgen discursos que insisten en que las mujeres deberíamos regresar a “nuestro” lugar de cuidado, como si ese lugar hubiera desaparecido alguna vez, y que, en vez de alzar la voz para defender nuestros derechos, deberíamos guardar silencio. Tampoco sorprende escuchar a líderes políticos afirmar que la equidad de género es una narrativa que debilita a las sociedades y a las familias, aun cuando algunos de ellos enfrentan investigaciones o procesos judiciales relacionados con la violencia contra las mujeres. Estas narrativas no son nuevas; han acompañado históricamente las desigualdades de género. Lo que sí es nuevo es la velocidad con la que hoy se amplifican a través de los algoritmos de las redes sociales, que contribuyen a normalizarlas y a erosionar, poco a poco, los avances alcanzados.

En este contexto, cada 8 de marzo, cuando reivindicamos a las trabajadoras que murieron calcinadas mientras defendían sus derechos laborales, recordamos que el mundo sigue en deuda con las mujeres. Y no se trata de una deuda menor. Solo en enero de 2026 se registraron 32 feminicidios en Colombia[1]. En América Latina, una de cada cuatro mujeres no cuenta con ingresos propios y apenas el 16,6 % de las alcaldías están ocupadas por mujeres[2]. En la Unión Europea, el empleo a tiempo parcial continúa siendo considerablemente mayor entre las mujeres que entre los hombres, en parte debido a las responsabilidades de cuidado[3]. En Afganistán, desde 2024, las mujeres tienen prohibido estudiar medicina, a pesar de que solo las médicas pueden atender a otras mujeres[4]. Y en el mundo, cerca de cuatro millones de niñas continúan siendo sometidas cada año a mutilación genital femenina antes de cumplir cinco años[5].

Estos datos, aunque fríos, nos permiten dimensionar la magnitud de las brechas que persisten. Sin embargo, incluso esta información es incompleta. ONU Mujeres ha advertido que desde 2025 se han recortado los presupuestos destinados a la producción de estadísticas de género, justo en un momento en el que apenas se dispone del 57 % de los datos necesarios para monitorear los avances en igualdad[6]. A ello se suma el desfinanciamiento sostenido de la investigación y de la ciencia, que limita la posibilidad de generar evidencia rigurosa para comprender y enfrentar estas desigualdades.

¿Y cómo defender nuestros derechos si no contamos con información suficiente para evidenciar las injusticias? la evidencia también cuenta historias. Detrás de cada cifra y análisis hay vidas reales: mujeres con proyectos interrumpidos, enfrentando múltiples violencias y preguntándose qué significa habitar un presente que aún niega muchas de sus posibilidades. Producir y utilizar evidencia es, por tanto, un acto de memoria y de resistencia. Nos permite nombrar aquello que, durante demasiado tiempo, se ha intentado invisibilizar y poner en la agenda pública los problemas que exigen respuestas urgentes.

Hoy, como cada 8 de marzo, es momento de reflexionar sobre lo que aún falta por transformar, pero también de reconocer que, incluso en medio de las sombras, hay luces que abren caminos. Esa luz está en la evidencia que nos obliga a mirar lo que a veces preferimos ignorar: que las mujeres merecen más. Defender nuestros derechos con evidencia es mantener encendida esa luz. Y hoy, más que nunca, es nuestra responsabilidad colectiva sostenerla hasta que la oscuridad retroceda.

 

[1] De los 32 feminicidios, 28 son feminicidios y 4 transfeminicidios. Latorre, María Fernanda – Caracol Radio (2026). Feminicidios y violencia contra mujeres: 28 casos en enero de 2026, alerta la Defensoría. En: https://caracol.com.co/2026/02/25/feminicidios-y-violencia-contra-mujeres-28-casos-en-enero-de-2026-alerta-la-defensoria/

[2] Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe. Indicadores. Disponible en: https://oig.cepal.org/es/indicadores?id=2287

[3] Europe-Democracy-Esperanto (2025). Informe 2025 sobre la igualdad de género en la UE. En: https://europokune.eu/dok/2025/GenEqualReport2025/GenEqualReport2025_ES.pdf

[4] UN Women (2025). What it’s like to be a woman in Afghanistan today. En: https://www.unwomen.org/en/articles/faqs/faqs-afghanistan

[5] ONU Mujeres (2025). La igualdad de género en 2025: logros, brechas y la decisión de los 342 billones de dólares. En: https://www.unwomen.org/es/articulos/articulo-explicativo/la-igualdad-de-genero-en-2025-logros-brechas-y-la-decision-de-los-342-billones-de-dolares#:~:text=El%20informe%20insignia%20de%20ONU%20Mujeres%2C%20The%20Gender,una%20mayor%20pobreza%2C%20violencia%20y%20p%C3%A9rdida%20de%20crecimiento.

[6] Ibid.